50 Años del BANCO CENTRAL DE VENEZUELA

En las postrimerías de los años 30 y comienzo de los 40, el país se encontraba recibiendo el impacto de un doble acoso: en el frente interno, los problemas emergentes de la fatigosa transición de una larga dictadura al balbuceante ensayo de un sistema democrático de gobierno, que marchaba a paso incierto pero firme hacia su consolidación; y, en el frente externo, el estallido de la Segunda Guerra Mundial, con todas sus ominosas secuelas, traducidas para Venezuela, básicamente, en merma de las corrientes de intercambio comercial ultramarino con lo cual sobrevino el desabastecimiento; reducido del precario volumen de las exportaciones, pérdida de mercados y escasez de divisas hasta el punto de tener que implantar el control de importaciones, para restringirlas a los rubros prioritarios.

En el panorama doméstico, Venezuela ofrecía, tras una larga noche de predominio gomecista, aparte de la somnolencia institucional en lo político, una muy endeble economía; con una agricultura de subsistencia, de la que apenas se salvaban el café y el cacao; una ganadería pastoril y languideciente; y un desarrollo industrial inexistente, con una producción petrolera que empezaba a abrir su renta a un mayor aprovechamiento fiscal.

Según opnión de su primer Presidente, Jesús maría Herrera Mendoza, la idea de crear un Banco Central de venía haciendo sentir en el país desde hacía muchos años, pero no comenzó a discutirse sino después de la muerte del General Juan Vicente Gómez, en 1935. El joven economista Alberto Adriani, penetrado de moderna ideas europeas, hablaba en 1931 de la importante gestión de los bancos centrales en otros países.

Gracias a la inciativa del Presidente de la República, General Eleazar López Contreras, y al entusiasmo del Doctor Manuel R. Egaña, el Proyecto de Ley de Creación del Banco Central de Venezuela fue introducido a las cámaras Legislativas el 5 de Junio de 1939 y admitido a discusión en ese mismo día. El Congreso Nacional sancionó dicho instrumento legal el 13 de Julio del mismo año y, posteriormente, el 8 de Septiembre, la Ley fue promulgada por el Ejecutivo Federal. Sin embargo, quedaba todavía un largo proceso de promoción y organización para establecer el Banco Central.

Para Poner aún más en relieve la situación que prevalecía en el país en la esfera monetaria y las dificultades que fue necesario afrontar para llevar a cabo la entonces "temeraria" idea de crear un Banco Central, se ha creído oportuno traer a colación el testimonio de un esclarecido político venezolano: el ex-Presidente Rómulo Betancourt, quien en artículos de prensa publicados durante los últimos años de la decada de los treinta, y posteriormente recopilados en su obra Problemas Venezolanos, exponía:

"En materia bancaria, como en tantas obras, el régimen gomecista fue incapaz de ninguna preocupación progresista. Así, Venezuela pudo gozar del nada halagador privilegio de ser el único país del mundo donde existía la pluralidad de bancos emisores, esto es, que estaban capacitados todos los bancos nacionales para emitir billetes a su nombre con sólo cumplir determinados requisitos legales.

La tasa de interés de los préstamos agrícolas hipotecarios jamás se limitó, y el famoso reinado teórico de la libre concurrencia se tradujo en los hechos a la soberana posibilidad de la banca privada y de las casas comerciales semi-bancarias para prestar a tipos de interés prácticamente ilimitados.

La relación cambiaria entre el bolívar y las divisas extranjeras estuvo sometida al arbitrio de los bancos y de las compañiás extranjeras que aportaban dólares y libras esterlinas en nuestro mercado de cambio.

Así, la crisis cíclica iniciada con el pánico de 1929 en la Bolsa de Nueva York nos encontró incapacitados para sortear el vandaval...

La partícular agudeza conque repercutieron en Venezuela los efectos de ese profundo colapso hizo sentir la necesidad urgente de un organismo bancario central, capaz de asumir en momentos críticos un papel de director".

Más adelante agregaba:

"Mientras que toda la gente progresista de Venezuela respaldaba la iniciativa gubernamental, los sectores que desde la colonia vienen usufructuando y transformando en riqueza partícular el malestar económico de las mayorías venezolanas insurgió contra esa idea. Posiblemente no ha habido otra iniciativa progresista del Presidente López Contreras  que haya encontrado tan solapada y sistemática oposición como la del Banco Central".

Para 1940 la nación contaba con 14 bancos, de los cuales 11 eran privados, 6 nacionales y 5 extranjeros, y 3 gubernamentales o semioficiales.

Como era usual en países que carecían de bancos centrales, en Venezuela existía, entonces, un sistema de pluralidad de emisión, mediante el cual algunos bancos comerciales podían emitir sus propios billetes. Para la epoca circulaban en el país billetes emitidos por el Banco de Venezuela, Banco Venezolano de Crédito, Banco Mercantil y Agrícola, Banco de Maracibo, Banco Comercial de Maracibo y Banco Caracas. Esta etapa, de la pluralidad de emisión de billetes, quedó cerrada cuando, el 15 de Octubre de 1940, inicia sus operaciones el Banco Central de Venezuela, el cual se encargó de retirar de circulación los billetes emitidos por los banco comerciales.

El Banco fue creado para operar en tres categorías: con el Gobierno, con la banca y con el público. Sería el único agente financiero del Gobierno Nacional en todas sus operaciones de crédito, tanto internas como externas e igual servicio podría prestar a los Estados Federales y a los Municipios.

Sería el depositario de los fondos del Tesoro y los administraría en la forma en que conviniere con el Ejecutivo Federal.

En sus relaciones con la banca, además de recibir depósitos, aceptar la custodia de valores y comprfar o vender cambio extranjero, el Instituto podría efectuar las clásicas operaciones de descuentos, deredescuentos y anticipos.

De acuerdo con la Ley de creación, el Banco Central de Venezuela se constituyó como una Compañía Anónima de capital mixto, 50% aportado por el Estado y el resto por accionistas privados, y fue pautado que ninguna persona natural o jurídica podría suscribir más de cien acciones, para evitar que ningún partícular o grupo económico pudiése tener preponderancia en la Asamblea de Accionistas. Los Accionistas del Instituto alcanzaban la cifra de 10.818, distribuidos geográficamente en el Distrito Federal, el interior del país y el exterior.

Esta distribución inicial de las acciones, y en cuya representación podían designarse tres miembros del Directorio del Organismo, rigió durante los primeros 20 años de existencia del BCV, hasta que en 1960, mediante Reforma de la Ley del Banco Central, se restringió la facultad de los accionistas privados a la designación de un solo Director. La Ley de 1974 estatizó el capital del Banco Central y eliminó la opción de los accionistas partículares a nombrar Director alguno del Instituto.

El Banco Central comenzó sus labores en un viejo inmueble situado entre las esquinas de Veroes y Jesuitas y no es sino hasta 1946 cuando ocupa su primera sede propia, en edificio construido por el Arquitecto Guistavo Wallis en la esquina se Santa Capilla y alli funcionó hasta 1965.

La necesidad del dotar al Banco de una edificación cónsona con sus necesidades y las máximas condiciones de seguridad determinó la construcción de la nueve sede que ocupa hoy a todo lo largo del Avenida Urdaneta, entre las esquinas de Carmelitas y Santa Capilla según el proyecto del Arquitecto Tomás J. Sanabria, realizado en dos etapas: El Edificio Sede, ubicado en el ángulo noreste de la esquina de Carmelitas e inaugurado por el Presidente Raúl Leoni el 24 de Febrero de 1965 y la Torre Financiera puesta en servicio por el Presidente Rafael Caldera el 14 de Febrero de 1973.

El Insituto Postal Telegráfico de Venezuela, IPOSTEL, presente siempre en el acontecer nacional ha resuelto emitir la presente serie de sellos postales para conmemorar con todo honor el arribo a los 50 años de vida del organismo rector de la política económica del país, el Banco Central de Venezuela, y testimoniar en esta forma el respeto y consideración que toda la población le reconoce.

A tal fin se han filatelizado las dos edificaciones que el Banco Central de Venezuela ha construido para utilizar como sede, un billete de quinientos bolívares pertenciente a la primera emisión de papel moneda realizada por el Instituto, y, como homenaje al Padre de la Patria, algunas de las joyasde El Libertador, que nos revela al Banco Central de Venezuela en otra de sus variadas funciones, tal como es la de guardían del patrimonio histórico de la nación.


FICHA

Resolución: Nº 327 del 4 de Octubre de 1990
Día de emisión: 15 de Octubre de 1990
Valor: Bs. 10.00; Bs. 15.00; Bs. 40.00; Bs. 50.00
Cantidad: 500.000 estampillas (300.000; 100.000; 50.000; 50.000)
Sobre de Primer Día: 3.000 (1.000 juegos)
Tamaño: 40 x 35mm
Presentación: Hoja de 10 estampillas, tamaño 12 x 21 cms
Tipo de papel: Estucado engomado mate tropicalizado
Perforación: 12
Sistema de impresión: Offset
Diseñadora: Anisa Zavarse Gilly
Casa impresora: Gráficas Armitano, C.A.

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